¿Cómo cuidar la piel sensible?

El cuidado de la piel es transversal, no importa que tipo de piel tengamos, siempre es importante buscar los productos que sean más adecuados para así dar una solución eficaz y concreta, sin embargo, para las pieles sensibles, no solo es importante buscar productos que solucionen problemas específicos, si no que también es fundamental encontrar productos que resulten aptos y no dañen o generen reacciones graves.

La piel sensible reacciona más fuerte que otros tipos de piel a factores externos tales como el sol, el frío, la contaminación, la sequedad o el uso de productos inadecuado, así que a continuación, te dejamos algunos tips y consejos que son necesarios considerar si deseas que tu piel sensible no sufra problemas y complicaciones

1) ¡Protégete del sol!

Evita siempre la radiación solar, usar protectores solares para piel sensible recomendados dermatológicamente. La piel sensible es susceptible a la radiación UV. Así que debes aplicar protección a tu piel día a día. Para zonas especialmente sensibles, como el rostro, el cuello y la parte superior del pecho, deberías utilizar un factor de protección solar a partir de 50.

    2) Los productos adecuados

    Debes elegir productos con ciertas condiciones, por ejemplo,  en su composición no deben tener perfumes, alcohol, ni conservantes, para que así el equilibrio natural de tu piel no se vea afectado.

    3) Hidratar

    La hidratación es importante si deseas mejorar el aspecto de tu piel y mantener su bienestar general. Es ideal hacerlo tanto de mañana como de noche, especialmente durante las épocas más calurosas. Si puedes, intenta elegir productos que puedan crear barreras de protección y retención de la humedad por más tiempo, para que durante el día tu piel no se deshidrate ni sufra daños asociados a ello.

    4)  Situaciones ambientales

    Tanto el frío como el calor en sus facetas más extremas, afectan inevitablemente a las pieles sensibles. En épocas de mucho frío debes procurar fortalecer los cuidados, hidradatando y utilizando protección solar de manera constante. Además, si estás en ambientes con calefacción, es necesario contrarrestar la sequedad que esto genera, por lo que es sumamente recomendable utilizar humificadores. Durante el verano en cambio, debes aplicar protección solar de igual forma y utilizar idealmente una crema hidratante que te entregue un alto nivel de hidratación y que además pueda refrescar tu piel, junto con esto, es ideal beber mucha agua. 

    5) Situaciones de estrés y fatiga

    Los procesos internos que vive nuestra mente y nuestro cuerpo, se ven reflejados siempre en nuestra piel. De hecho, la piel sensible reacciona ante situaciones de estrés y de fatiga con brotes y erupciones, así que nuestro consejo es que si tu piel es sensible, debes tratar en la medida de lo posible evitar todas estas situaciones, para que así la piel no interiorice estos cambios drásticos y no se generen consecuencias que pueden perdurar durante días.

    6)  Limpieza y exfoliación

    Es vital que selecciones productos que respeten el equilibrio natural de la piel, sin alterarla y eliminado todo rastro de suciedad y de maquillaje pero de forma suave.  En cuanto a la exfoliación, debe hacerse una vez por semana como máximo, ya que de lo contrario nuestra piel podría sufrir pequeñas heridas internas que terminen en enrojecimientos y ardor.

    7) Ácido Glicolico

    Si tienes la piel sensible, debes ser cuidadosa al momento de utilizar este tipo de componentes en tu rutina de cuidado.  Este ácido forma parte de un grupo de ácidos provenientes de productos naturales como la uva, la manzana, la naranja y la caña azúcar. De todos estos ácidos, el glicólico es el de menor peso molecular, lo que le permite llegar a las capas profundas de la piel y trabajar desde el interior, sin embargo para pieles sensibles puede resultar abrasivo, en su lugar,  utiliza los ácidos del grupo pHA (el ácido lactobiónico o la gluconolactona). Tienen las mismas características que el ácido glicólico pero son más suaves para la piel, no causan ninguna irritación, sequedad, enrojecimiento o picor

    8) Cuida ahora, previene para después

    Cuando se cuida la piel sensible con tratamientos adecuados, se refuerza la barrera hidrolipídica, se mejoran las defensas, y, con ello, se potencia la resistencia a las agresiones externas y se reduce la irritabilidad, lo que constituye un cuidado precautorio de la piel no sólo de forma inmediata, sino también de cara al futuro.